Alertas de seguridad
Lo primero que hace el estudio es cuidar a quien participa
Preguntar por el ánimo obliga a hacerse cargo de las respuestas. El estudio incluye un circuito de seguridad que no se puede desactivar: si una persona participante reporta señales graves de malestar, la prioridad deja de ser la investigación y pasa a ser ella.
Cómo funciona el circuito
Respuesta inmediata
Si alguien reporta pensamientos de hacerse daño, la pantalla muestra en ese mismo momento los teléfonos de ayuda — Línea de la Vida, SAPTEL, 911 — y se genera una alerta que la persona clínica responsable debe atender en menos de 24 horas hábiles: contacto, valoración del riesgo y canalización.
Contacto en la semana
Un puntaje grave en los cuestionarios genera una alerta con contacto en un plazo de siete días: información sobre los recursos disponibles y propuesta de canalización a los servicios gratuitos del estado.
Seguimiento agregado
Las señales menores se agregan y se presentan al comité de vigilancia del estudio: sirven para detectar patrones — una ola con más malestar, una zona que se degrada — antes de que se vuelvan urgencias.
Todo queda trazado
Cada alerta registra quién la atendió, cuándo y qué conducta se siguió. La trazabilidad no es burocracia: es la única forma de garantizar que ninguna señal se pierda, y es una exigencia del comité de ética, no una opción del equipo.
La persona decide siempre
Quien participa puede rechazar el contacto: el rechazo se registra y no implica su salida del estudio. Y puede retirar su consentimiento en cualquier momento, sin dar explicaciones.
¿Y si quien necesita ayuda eres tú?
No hace falta participar en ningún estudio. La Línea de la Vida contesta las 24 horas, es gratuita y no pide tu nombre. Y en Dónde pedir ayuda está el mapa de los servicios gratuitos de todo el estado.